viernes, 11 de marzo de 2011

Cuentos infantiles

















Cuando vivía en el barrio de Cabañal,tenia como vecinos a la familia Fariza,que se dedicaban al teatro de marionetas,y su compañía lleva mas 30 años funcionado como tal,desde espectáculos al aire libre hasta que un día por fin se estableció en este barrio tan peculiar,todas las mañanas cuando cantan los malditos gallos de los gitanos en la calle San Pedro,se llenaba la pequeña plaza de autobuses escolares hasta que el sonido de los gritos y chillidos de los nenes superase a los gallos desesperados,decía mi madre haciendo cuentas que la familia Fariza están forrados por tal cantidad de públicos diarios,desde mi ventana que da al patio trasero se puede ver a la terraza con flores de los Fariza,y mi hermana que estudia con el menor en el mismo colegio decía con muy malas lenguas que las plantas desconocidas que vemos en su terraza eran hierbas alucinogenas o algo parecido,lo dos somos miopes,así que es normal no distinguir a una maceta desde el cuarto piso donde vivimos,pero todo esto termino gracias a la magnifica intervención de la muy ilustre Ayuntamiento de Valencia y sus planes de expansión de la Avenida del Blasco Ibáñez directo al mar,mi familia tuvo que vender los tres pisos que teníamos en la Calle Los Angeles por una miseria a la empresa 2010,que es oficial en el nuevo plan urbanístico,y ahora les saludo desde la Avenida del Puerto,no he conseguido alejarme demasiado,tenemos el destino maldito de quedar siempre en las periferias de la ciudad,ya sea en China o en España.

El mundo es un pañuelo y al final te encuentras siempre con las mismas personas,un día cogiendo el autobús y vi por la ventana a Maite ( de Fariza ) sentada en un banquillo esperando el próximo autobús,como en aquel momento no tenia nada que hacer,una situación muy similar al que estoy,me vino a la memoria los viejos recuerdos,y sonó la campanilla.

Es una alegría de volver a encontrarte con viejos conocidos,el circulo de la vidas da un giro y te ves otra vez en el mismo lugar de hace años en las mismas condiciones,como las luces de la calle Cuba en las Fallas de siempre,pero me encanta,lo único que pedimos de las croquetas de la abuela es que sean iguales que el año pasado,ni innovaciones ni desconstrucciones.

Te cuento todo esto para que sepas que hay una razón sentimental profunda en el fondo,hoy día te piden razones y discursos por todos los lados,si el árbol que están en la foto representa la relación del hombre con la naturaleza,que si el árbol representa una prolongación de tu ser mas profundo,nada de esto,solo porque en el fondo me apetece,me apetece hacer algo por el gusto de saltar arriba y abajo como un reportero de estos añejos,apretando el gatillo por el puro placer muy de aficionados por escuchar el sonido del obturador,porque me lo paso bien,hay algo de malo?

3 comentarios:

  1. lo malo seria no hacerlo. no creo que haya un motivo mejor!

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  2. Estoy con Javier, ese es el mejor motivo.

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